Entrevista a Germán Echevarría

Germán Echevarría acaba de publicar con CompBee Editions su poemario Extrarradio (Elegía). Hemos querido conocer mejor al autor y a su obra.

¿Cómo surgió la idea de escribir Extrarradio?

Esta poesía fue cristalizando a partir de territorios vacíos y en las afueras del tiempo vivido. Poco a poco, de forma trasversal, cruza citas, evoca momentos, contempla territorios abandonados, una dimensión de Extrarradio.

Textos con imágenes construidas desde la carencia, textos desde lo fragmentario, que quedan abiertos en el espacio y en el tiempo.

Extrarradio en las afueras deshabitadas, en la periferia, en la noche, en la lluvia y en los bordes del tiempo y la memoria, en las alteraciones de la conciencia…

¿Qué van a encontrar los lectores en este poemario?

Una poesía en tono de elegía, que transita por la periferia de los espacios urbanos y por la periferia del tiempo en el que a veces el pasado se sobrepone al presente deteriorado.

Los poemas forman parte de un texto abierto, necesariamente inacabado, necesariamente incompleto.

A veces los versos están en las lindes del fragmento.

En muchas ocasiones las imágenes corresponden a zonas anteriormente industrializadas, ahora desiertas, se camina en espacios vacíos de los que no podemos apartar la mirada.

A veces, en cambio, la mirada sigue puesta en el recuerdo. Otras, el presente parece un tiempo extraviado y la duración cambia de signo.

Como dice el poema, en la pág.101:

“Si destilas el poema, ¡Oh elegía!

queda la plegaria”

¿Cómo surgió el título del libro?

El poema cristaliza en espacios donde desaparecieron las industrias, muelles vacíos, edificios abandonados, recurrentes, y en las afueras de un tiempo interior, que conserva su pálpito y que no tiene calendario.

Es una elegía de las afueras, del extrarradio, de los márgenes abandonados y del tiempo vivido que se cruza.

¿Cuál fue la parte más complicada de afrontar a la hora de escribir este libro?

Combinar la unidad de los capítulos y a la vez la trasversalidad del texto consiguiendo el tono de elegía.

Combinar también espacio y tiempo, textos que pretenden cruzar con el tiempo interior, a veces intercalando citas, “citas ancladas como boyas en las horas”, otras de forma intertextual, texto en los márgenes.

¿Cuál es el sello de identidad de Extrarradio? ¿Qué distingue a este libro del resto de publicaciones actuales?

En el fondo, el tono de elegía, la recurrencia de la melancolía, llegando a un toque de esperanza final “habiendo caído al suelo la cadena”.

En la forma, el empleo fundamentalmente del verso libre, con la excepción de tres métricas de soneto, la utilización a la vez de la intertextualidad (señalada en bastardilla) procedente de otras lecturas que parecen ecos en el texto.

En la estructura, un poemario sin centro, que alcanza zonas de noche, términos indefinidos, edificios deshabitados, poema escrito con aparente ausencia de estructuras.

También, a veces, meditación, diálogo con uno mismo o con un “tú” que en ocasiones se hace presente.

Hay rasgos de intertextualidad visible en el entramado de los versos, en conexiones de citas y textos, que figuran en letra bastardilla (y están recogidas en un apéndice de Notas).

¿Qué le dirías a los lectores para que se llevaran este libro a casa?

Este es un libro de poesía, y les diría que la poesía, como el dinosaurio de Monterroso, está siempre ahí. Bajo sus múltiples y diversas formas siempre está ahí, se niega a desaparecer.

Diría a los lectores, tomando palabras de Octavio Paz que “la poesía es conocimiento… salvación… método de liberación interior… oración, letanía, epifanía… condensación del inconsciente… intuición, sentimiento… pensamiento no dirigido…”

La poesía, también en este libro, permite captar el sentido personal de las cosas, incluyendo las que cristalizan en los extrarradios de la vida y el recuerdo, y van tomando la forma de elegía.

Y una observación general para animar al lector a llevarse este libro a casa, y es que la poesía tiene la ventaja de no estar limitada por el pensamiento políticamente correcto, como puede suceder con otras formas literarias. Es un ejercicio de libertad. Por eso se mantiene.

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