Juan Méndez Aspano

Juan Méndez Aspano (1946), nace después del final de la Segunda Gran Guerra, crece y aprende en uno de tantos pueblos de las tierras extremeñas. Concretamente en Alburquerque, Badajoz. Allí aprende a leer y a escribir y, sobre todo, a conocer la naturaleza que le rodea, el trato con los animales, con los árboles, con las plantas y en especial con las personas que le rodean. En definitiva, aprende a convivir con el mundo.

Realizó estudios en diferentes disciplinas, lo que le permite escribir detalladamente por conocimiento de toda clase de materias y ciencias.

Su inquietud por saber se refleja en el comentario que siempre le hizo su madre: «Serás aprendiz de todo, pero maestro de nada». Y siempre ha llevado con orgullo este sencillo pero cierto lema.

Aficionado a las más intrincadas tramas de la actualidad, sin caer en los clásicos tópicos de la conspiración, se ha atrevido a urdir diversos relatos en los que siempre pretende que sea el lector quien trate de desentrañar los misterios que se le plantean.

Es evidente que el sustrato que alimenta su producción viene dado por la novela policiaca, pero sin crueldades, donde priman la astucia, la corrupción y en algunos casos la venganza.

Desde la infancia más temprana ha escrito diversos relatos de toda clase y de contenidos varios. Sus primeras historias eran costumbristas, breves pero ricas en matices.

Ha escrito cuentos breves, para mayores y pequeños. Ha participado en la confección de guiones cinematográficos, teatrales y todo tipo de hechos desarrollados en cuatro folios.

El oficio de la escritura, para él más que un arte, le llega desde el momento en que comprende y aprende a unir las letras para formar palabras que sean capaces de describir con sentido sus pensamientos, sus deseos y su experiencia de vida.

Sus relatos, de fácil lectura siempre, han reflejado sus propias vivencias durante las diferentes etapas de su vida. Desde la niñez hasta la madurez. Por ese motivo cualquier lector encontrará situaciones conocidas y vividas por el mismo lector.

En su carrera literaria no se encuentra ningún premio ni mención, por la sencilla razón de que nunca ha participado en dichos concursos.

Y aunque la dotación económica fuera sustanciosa, cree que es mejor escribir por “amor al arte”.

Piensa que debe ser el lector, el público en general, quien debe premiarle leyendo sus relatos y disfrutando de ellos.

En marzo de 2019 ha publicado su novela negra Ramón, el jardinero con CompBee.